Existe una enfermedad en la cual en algún momento de la vida todos caemos, la felicidad parece eterna en segundos y las lágrimas se dejan ver a la misma velocidad, creemos que somos normales, que error es creer eso, que error es caer en esta enfermedad.
Aquella amiga traidora tiene esponjosas nubes a su entrada, pero al escudriñar en sus detalles, no es más que telas de araña bien fabricadas, toda su estructura es perfectamente mala, perfectamente traidora.
Seré grosera en maldecirte ingrata amiga, pero ya los límites los he perdido, mis ojos ya no tienen ganas de contener agua, ya están muertos, gracias doy por que aun veo. Maldito el día en que te encontré cara a cara.

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