miércoles, 16 de mayo de 2012

Solo querían ser escuchadas


Años llevaban casados y cierto día en que el frío hacia retorcerse, se dieron cuenta que ya no era lo mismo, ya la sensación placentera de estar juntos estaba desapareciendo.
Preocupado Alan acudió a su amigo Cristian, explicó con detalle lo que pasaba y estaba empeñado a encontrar la solución al dilema que lo aquejaba, Cristian miró fijamente a su amigo con una sonrisa algo sospechosa, tenía una idea, la condición era mantenerla en secreto.
Pasaron los días y llegó el momento de concretar su maravillosa idea, llevaba tiempo descubrir el fallo en una relación, los dos se sentaron en el comedor junto a sus esposas y empezaron a salir palabras de sus bocas, palabras extrañadas, colores de voz que hace tiempo no se escuchaban, contaban como se sentían, lo que pensaban, lo que querían sin parar, a la par ellos las escuchaban a ellas, estuvieron así por meses, sin hacer ninguna otra cosa más, muriendo de la risa, de los llantos, de los gritos.
Al pasar más tiempo los cuatro se dieron cuenta que no había ningún fallo, que no había problema alguno, que todo estaba bien, porque de todo lo que hablaron solo les recordaba lo felices que eran, solamente les hicieron una invitación…hacer “esto” siempre.
Ellas solo querían ser escuchadas, que el interés volviera, que la pasión llegara, que todo lo que fue antes, ¿Porqué no puede volver? Ellos supieron al fin  que lo mejor era estar con la persona que a pesar de no estar siempre juntos, siempre están unidos.

lunes, 31 de octubre de 2011

Existe una enfermedad en la cual en algún momento de la vida todos caemos, la felicidad parece eterna en segundos y las lágrimas se dejan ver a la misma velocidad, creemos que somos normales, que error es creer eso, que error es caer en esta enfermedad.
Aquella amiga traidora tiene esponjosas nubes a su entrada, pero al escudriñar en sus detalles, no es más que telas de araña bien fabricadas, toda su estructura es perfectamente mala, perfectamente traidora.
Seré grosera en maldecirte ingrata amiga, pero ya los límites los he perdido, mis ojos ya no tienen ganas de contener agua, ya están muertos, gracias doy por que aun veo. Maldito el día en que te encontré cara a cara.

viernes, 22 de octubre de 2010

Ya no

El corazón ya costumbre tiene, estúpido eres al caer tan repetido, no aprendes de lo vivido, estúpido no aprendes de lo sufrido, ahora mandaré yo tu no tienes ningún poder te arrancaré de mi cabeza y asi ya no pensaré .

martes, 18 de mayo de 2010

Tierra en las manos



La noche abrazaba el miedo que sentía en el solitario lugar de espera que ya tenía acostumbrado para mi, después de las clases de matemáticas el trabajo de mi padre era lo más divertido que quedaba por observar, esas inmensas cuevas oscuras y sin fin, que he llegado a imaginar que todo lo que nos hace falta está allí, creo que por eso buscan tanto algo todos los días.
Los cansados ojos de mi padre buscaban con desesperación mi presencia, es que siempre me encantó jugar a las escondidillas aunque sabía que estaba agotado y solamente quería verme dormir. Mis brazos rodeaban su prominente pierna y me colgaba diciendo cuanto me alegraba estar a su lado, al verme, nuestros pies al compás se movían y a veces cuando no me miraba yo me atrasaba y caminaba sobre sus huellas, me hacían sentir tan pequeño y a la vez tan orgulloso de saber que algún día yo iba a llegar a ser como aquel gigante con manos peludas.
Al poco rato de caminar y reírnos sin parar comenzábamos a inspirar un aroma tan cautivante que de repente sin darnos cuenta nuestro paso se hacia veloz y corríamos al mismo tiempo a abrazar a mamá, siempre recordaré ese olor a flores y almendras que siempre me seguía, que siempre lo sentí mezclado con sus besos que me hacían discutir con papá acerca de qué propiedad era ésta mujer, ella siempre me prefería a mí, cuando eso pasaba mi padre se lanzaba encima dejándome casi sin respirar de las cosquillas y de las tantas risas que me regalaba.
Fui tan feliz escudriñando en la tierra con la esperanza de encontrar algo, jugando a ser como papá, no sé como ni porque de un momento a otro todo se volvió lúgubre en mi hogar, después de años lo pude comprender, pero ya no importaba, mi padre ya no estaba más.
-¡Pablo, tu padre, tu padre!-, fue lo último que escuché decir a mi madre, fue la última vez que mi corazón bailaba y gozaba con ese dulce sonido, después solo habló el doctor que hacía voluntariado en mi pueblo, ya que los demás doctores estaban en las casonas grandes, en los palacios que tienen sirvientes, en los que tenían que pagarle sus honorarios a papá, pero que jamás cumplían lo acordado. En la tarde me vestí de negro imitando a mamá, no sabia el porqué pero creí que debía hacerlo, conocí a gente que decía ser mi familia, pero no se como podía suceder, ¿Porqué cuando alguien ya dejó de existir todos se acercan como si tuvieran miedo de verse así también o como si les guardáramos rencor?, eso hasta hoy no lo puedo entender.
En el momento en que mamá se llevó las manos a la cara para que no la vieran más llorar me escabullí entre todos los cuerpos presentes y por fin pude observar el rostro del hombre que me dio vida, aquella persona que convirtió todas mis lágrimas en brillantes ojos de felicidad. Ahí estaba pálido como mis manos en pleno invierno, callado, sin vida, sin alma, estaba vacío yo lo sentí así, faltaba alguien en el mundo y en el lugar que estuviera se notaría su ausencia, poco a poco llegaron los amigos, los trabajadores de las enormes fosas en las que yo me refugiaba después de clase, a ellos yo los quería, a ellos yo los vi siempre, ellos si eran parte de mi familia, noté de inmediato que venían de allí, por sus ropajes sucios y los ojos marchitos mezclados con polvo y dolor, me abrazaron, me besaron y pude sentir el verdadero afecto de una persona a otra, ya no me sentí solo, estaba con mamá y con parte de mi verdadera familia.
Pasaron días, meses hasta llegar a años que de la boca de mi madre no escapaba ni siquiera un suspiro de recuerdos, fue como si no pensara, como si actuara por inercia solo por verme crecer y partir ella también, eso me alejó de algún día sentir gusto, atracción, entrega por otra persona, no quería sufrir como ella o hacer sufrir a alguien de tan solo pensar que algún día dejaríamos nuestro cuerpo sin nada más que decir, sin nada más que vivir.
Mi mente se contrae al recordar que la promesa que hice al evadir encontrar el amor, o de no verlo no la cumplí, es que se me hizo tan difícil con ella, mi adolescencia estaba llena de revolucionadas hormonas y solo quería escapar y ser nadie. Llegó a mitad de año del último de mi enseñanza media, en esos tiempos mi mente era vaga, ningún futuro se me hacia próximo, ninguna buena vida podía reflejarse ante mis ojos, pero éstos solos eran desviados a tan especial belleza, a sus mejillas prominentes y sus labios que solo sabían sonreír, cuando me sorprendía mirándola mi cabeza daba vueltas y no sabía como reaccionar, mas de un par de veces hice el ridículo tratando de corresponder a su sonrisa, pero algo en mi no funcionaba o no se controlaba y terminaba riéndome como burlándome de ella o quedando inmóvil como un témpano de hielo.
Violeta como olvidarme de ti, no se que hubiera hecho si tu intuición no hubiese sido acertada, supiste de inmediato que quería hablarte y tú lo hiciste primero, meses después pero lo hiciste. Me recuerda a aquellos caramelos que teníamos en común, sus besos en mis mejillas que me dejaban la sensación de que algún día me descubriría que al voltearse yo limpiaba los restos de dulce de mi piel y me los llevaba a la boca, como deseaba que hubieran tocado mis labios y me lanzara esas miradas que solo yo conocía, que solo yo percibía, es que me abrazaban hasta llegar a imaginar como un rayo de luz puede perderse en la oscuridad, todo lo hacía ella, eso y mucho más.
Los años albergaron nuestra relación de amistad, te conocí tan bien, sabía lo que querías incluso antes que lo quisieras, siempre estuviste conmigo cuando recordaba todo lo que no pude decirle a mi padre antes de morir, mis llantos incontrolables los sabías controlar con solo decirme “te quiero” y tomar mis manos frías llenándolas con trozos de cariño, afecto e inmensa generosidad.
He guardado tanto, tanto malo, tanto bueno, colores y oscuridades que solo quieren gritar, creo que desde que era niño y las emociones en mí florecían como las caricias que recibía de la gente, de toda la gente, de pronto se escondieron y ya no quisieron salir, tuve miedo, tengo miedo ya no quiero morir, mi propiedad, mi sangre, mi cuerpo, mi historia aquí está, es toda para ti, esta enfermedad ya no me quiere tener así, recordaré todo siempre, recuérdame tú Violeta eso por la eternidad me hará feliz.
Ahora padre volví a ser niño para ti, llegaré a jugar y a contar mi vida sin ti, la tranquilidad me inunda al saber que hay una segunda oportunidad para estar y tratar de ser como el gigante que me vio por primera vez sonreír.

Violeta, estos párrafos llévalos contigo, estaré para ti siempre. Empuña tu mano con tierra y déjala seguir sobre mí.





sábado, 19 de septiembre de 2009

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Como quisiera perderme en la oscuridad,no saber de nada jamás, pero sería una estúpida egoísta que solo piensa en su propia tranquilidad.
Mi pensamiento aveces queda en blanco,desearía que se quedara así por un tiempo.Aniquilaré todos los recuerdos malos que se han presentado y mi mente todavía muestra ante mis ojos,como si me tuviera cierto rencor,que ni yo puedo controlar mis emociones que ahora florecen como si en mi cabeza hubiese una primavera.

viernes, 8 de mayo de 2009

Mi ingenua adolescencia


Todo empezó cuando te recibí de regalo de San Valentín, el papel que te envolvía brillaba tanto como los ojos de mi novio, me iluminaban y casi no podía pestañar. Cuando vi que el regalo era un diario; tú, no le di mucha importancia ya que no era de pasarme horas escribiendo como la gente que le gusta perder su tiempo en esas tonterías, pero cuando me di cuenta de que todo lo que me pasó era el mismo día en que te había recibido decidí que lo tenías que saber.
Gabriel, mi amor, era todo en mi vida, bueno, con 16 años creo que todas pensamos lo mismo, pero él era el hombre ideal, me daba lo que yo quería, me amaba, me respetaba y aunque era diez años mayor que yo, no me importaba lo que dijeran los demás.
El día de San Valentín me fue a buscar a mi casa como todos los días, me besó, me abrazó, me dio un ramo de flores y a ti, me dijo que eras para que escribiera todo lo que vivíamos juntos. Yo estaba sola en casa y lo invité a pasar, nos sentamos en el sofá y nos miramos tan profundamente que dentro de mí sentía que caminaban cien mil hormigas, sentía mis manos sudar y mi boca acercándose a la suya sin darme cuenta.

Nos empezamos a besar, a acariciar y poco a poco sentía como nuestra respiración se agitaba, yo nunca me había sentido así, todavía era virgen y él lo sabía, le recordé que era mi primera vez y él me dijo que estuviera tranquila, me preguntó si realmente yo quería hacerlo. Mi mente quedó en blanco y no sabía que responder, lo que sentía en esos momentos me superaba y no podía decir que no, yo lo deseaba y lo quería al lado mío por siempre.
El momento más lindo de mi vida fue haber estado con él, sentir como sus manos acariciaban mi cuerpo tan tiernamente, y con tanta dulzura. Se lo conté a mi mejor amiga y lo que recibí de ella fueron sermones y a la vez consejos, pero cuando me hizo una pregunta que no recordaba que existía se me vino el mundo abajo, le contesté: “No, no nos cuidamos”, es que en ese momento no pensaba en nada, sentía que solo era para él y nada más, ahora entiendo a las niñas de mi edad que quedan embarazadas y cuanto se arrepienten de no haber usado preservativo.

Lo primero que hice fue llamarlo y decirle que tenía que hablar urgente con él, aunque no estaba segura de que estuviera embarazada, ni siquiera estaba en mis días como para sospechar de algo así, pero le quería preguntar a Gabriel que haría si eso fuera cierto. Había sido mi primera vez y no creía que fuera tan riesgoso, pero al pasar del tiempo me di cuenta de que estaba equivocada. Después de que lo llamé quedamos en juntarnos, no pensé que iba a ser la última vez que lo vería, le dije lo lindo que había sido estar con él, lo bien que me sentí, pero cuando le hice la pregunta del millón, su cara de enamorado, su sonrisa y sus ojos brillantes cambiaron tan bruscamente que sentí escalofríos de tan solo mirarlo, lo único que salió de su boca fue: “eres una niña ingenua”, con eso me dijo todos lo insultos que puedo imaginarme. Se fue, se llevó todo lo mío, como iba yo a saber que amaba a alguien ficticio, a alguien que solo quería acostarse conmigo y después desaparecer, me pregunto si en un año alguna vez me quiso.
Ha pasado mucho tiempo desde que él desapareció, lo busqué como una tonta, pero no lo encontré.
Mirando fotos de nosotros, sus regalos, cartas que solo decían mentiras, guardados en una caja que no habría hace tiempo, te encontré a ti, y al escribir siento como mi bebé se mueve en mi vientre, lo siento cada minuto, todos los días, cada vez que me acuerdo de Gabriel, lo amé demasiado y creo que todavía lo amo.
Hoy día vivo gracias al apoyo de mis padres y con el amor que me entrega mi hijo desde muy dentro de mí, es raro sentir que una personita se forma con todo el cariño y el amor que le entrega una madre.
Pronto voy a cumplir 17 años y no es lo que se espera de una niña de esta edad, pero siento que esto es lo que me tocó vivir y mi interés por hacerme mamá va creciendo día a día.

miércoles, 6 de mayo de 2009

El diario de Angélica


Sábado, 29 de octubre
Vicente ha llegado solamente esta mañana, con la ropa sucia y con un olor a vino tinto. Llegó cuando tomaba desayuno con Julieta; mi hija de 11 años, le he preguntado a Vicente porque no avisó que no iba a llegar, me dio unas de esas miradas que asustan, se dio media vuelta, no me contestó y se fue a acostar. A veces me da la sensación de que me engaña y me pongo a pensar y a corregir lo que he hecho mal y no encuentro error fuera de lo común. Mi hija siempre me pregunta”¿porqué esta vida?” . Desde que ella nació Vicente no fue el mismo, desde allí que llega tarde, ebrio y con un humor de los mil demonios, me pregunto si con los de afuera será igual.


Domingo, 30 de octubre
Mi marido sigue igual que siempre; frío, distante, Julieta no se atreve a hablarle, dice que no la va a escuchar y que nunca le va a dar solución.
Hoy se ha marchado temprano, según él al trabajo, yo no entiendo que trabajo hará el día domingo, bueno, solo el sabe.
Hoy en la tarde salí con mi hija al parque, con mis hermanas y mis sobrinos, Julieta se divirtió como nunca y se cansó tanto que cuando llegamos se durmió; como duerme un pajarito acurrucado en las alas de su madre, mi hija está creciendo pero eso a ella no le importa; sigue jugando y haciéndose la chistosa con los demás, me recuerda a mi misma cuando tenía su edad.
Son las 12.30 a.m. Vicente no ha llegado y no creo que llegue hasta más tarde.


Lunes, 31 de octubre
Ya veo que los sueños que una tiene en su matrimonio, con sus hijos, en su propio hogar nunca se hacen realidad, bueno, para mi no. Se me hace difícil escribir que el hombre con el que yo frente al altar juré respetar, amar y serle fiel por el resto de mi vida, sea un gran cínico e inútil vago que llega a casa como si nada; con risas, con olor a mujer y a trago, ahora si estoy segura de que fui una perfecta idiota, una mujer jugada por su matrimonio, por su hija y por su felicidad, estoy segura de que el amor que había; nunca fue amor, solamente deseos de no estar sola y tener un hijo para que cuando una sea vieja alguien se preocupe de mí, solamente por eso creo que fui una idiota.

Miércoles, 02 de noviembre
Lo siento, ayer no te pude escribir mi desgraciada vida, bueno no tenía ganas de escribir; no tenía ganas de nada, ni siquiera de llevar a mi hija a la escuela.
Ayer en la tarde Vicente me preguntó que me pasaba, me acarició toda de modo que terminé haciendo el amor con él, no me arrepiento de lo que hice, él se va a olvidar de eso, mientras que en mí va a quedar su olor; sus caricias en mi cuerpo, sus besos apasionados; que estoy segura de que no se van a repetir; se ha marchado como siempre, antes de salir de la habitación miró fijamente mi cuerpo desnudo, me sonrió y se fue, no sé si lo amo o lo desprecio, no lo sé.
Hoy en la tarde he ido al parque con mi hija, mientras ella jugaba con sus nuevas amigas, sentí que alguien me miraba con atención, me di vuelta y el extraño que me miraba sin parar era un señor mas o menos de unos treinta años, con cabellos dorados, tez blanca y ojos tan azules como el cielo, se acercó y me preguntó si Julieta era mi hija, yo le respondí y nos quedamos mirando como una pareja de adolescentes enamorados. En la mirada de aquel extraño me sentí tan niña, tan sensible, estuvimos largo rato conversando; se llama Julián, y no me dejaba de repetir que soy muy hermosa, él es muy guapo y simpático, pero no quiero ilusionarme con un desconocido que dice que soy bella.


Jueves, 03 de noviembre
Hoy he ido nuevamente al parque; confieso que he ido para encontrarme con Julián, esta vez he ido sola, me senté en un banco y desde allí miraba a los niños divirtiéndose, esperé largo rato mirando para todos lados a ver si me encontraba con él, ya me iba a dar por vencida cuando se me acercó alguien y me tocó la espalda, me di vuelta y era él, el guapo del parque, lo saludé y se sentó a conversar conmigo como la vez anterior, me habla de cosas increíbles que nadie me había contado jamás, en sus ojos se refleja la sinceridad misma, eso nunca lo había visto en nadie y mucho menos en mi marido. Después de largo rato de conversación me despedí de él y me preguntó que cuando nos vamos a volver a encontrar, yo le dije que muy pronto y me marché.

Viernes, 04 de noviembre
Hoy me he despertado sorprendida; Vicente ha dormido en casa, desde hace mucho que no lo hacía, bueno eso a mí me da lo mismo. Lo que no puedo creer es que sin darme cuenta me he enamorado como una quinceañera de Julián, a veces me pregunto si él sentirá lo mismo por mí, pero si no es así no me daré por vencida, el problema es que no sé que va a pasar si yo estoy con él, que le diré a mi hija y que le diré a Vicente.

Sábado, 05 de noviembre
¡Soñé con Julián!, eso significa que de verdad estoy enamorada de él, hoy tengo la esperanza de que lo voy a ver. Cuando pienso en él siento mil cosquillas en mi estómago, estoy muy despistada; ayer olvidé que mi hija salía temprano de la escuela y cuando la fui a buscar era la única que quedaba.
Hoy por supuesto que iré al parque y ojalá me encuentre con mi futuro amante.
En la tarde he ido al parque con Julieta, pareciera que Julián y yo nos leemos los pensamientos, cuando llegué al parque él estaba sentado en nuestro banco de conversación, de miradas, de corazones palpitantes. Nos saludamos y el saludó a Julieta como un padre saluda a su hija, Julieta fue a jugar y yo me senté al lado de Julián esperando oír su dulce voz contándome de su maravillosa vida, pero me dijo que ya había hablado suficiente de él, ahora me tocaba a mi, no quise contarle que tengo un marido vago, infiel que me arruinó la vida, me dolió en el alma tener que mentirle al ser que amo y que creo que no dejaré de amar, le dije que estaba separada y que vivía de una pensión; cuando escuchó esto me miró fijamente y me dijo que me ama, que me ama con locura y pasión, me dijo que el nunca se habría imaginado que se iba a enamorar tanto de una persona que apenas conocía sobre su vida, me preguntó si yo estaba dispuesta a entregar todo por él, yo me quedé atónita frente a estas palabras, mi corazón latía al máximo mientras que por otro lado me cerraba a mi misma preguntándome:¿cómo pasó?,como me pude enamorar tanto de una persona en dos días, y a esa persona que tanto amo le acabo de mentir sobre mi desgraciada vida. No sabía si decirle la verdad o no, me desgarra pensar que Julián pierda la confianza en mi, o peor; que me deje.
Lo miré con ojos de amor y le confesé mi mentira, creyendo que no me iba a comprender, pero todo lo contrario, me perdonó y me dijo que tuviera absoluta confianza en él.


Domingo, 06 de noviembre
Todo me dio vueltas ese día, en el que le conté la verdad de mi matrimonio fracasado; es así como yo lo llamo, estoy dispuesta a reacer mi vida, pero lo que me complica es como le voy a contar a mi hija y mucho más a Vicente, bueno él me tendrá que comprender ya que los dos sabemos que hace mucho este matrimonio dejó de funcionar.

Lunes, 07 de noviembre
Son las 11 de la mañana, hoy voy a contarle todo a Vicente, me llamó Julián y me dijo que él iba a estar conmigo cuando converse con él, pero yo le dije que no, me da mucho miedo de que pase algo grave.

Martes, 08 de noviembre
Todo salió mal, Vicente no me deja ir, no lo entiendo, él tiene una amante y me quiere tener a mí al mismo tiempo, no se que va a pasar con mi vida, creo que lo mejor sería olvidarme de Julián, solo llevamos tres días de relación y ya todo se me vino abajo, en realidad no sé que hacer. Me olvidaré de Julián y pasaré casada con Vicente hasta llegar a anciana y morirme así para vivir correctamente casada y morir correctamente con el mismo matrimonio.


Viernes, 11 de noviembre
Todo se ha acabado para mí, ya no veo a Julián desde el Miércoles, él me llama pero yo no le respondo, me viene a buscar pero no salgo, no quiero que me vea y yo tampoco quiero verlo a él.
Estoy gorda, será porque no me muevo para nada de la cama, no tengo ganas de hacer el aseo, ni siquiera de ir a buscar a mi hija a la escuela, le contraté un furgón, es que además Vicente me tiene encerrada con llave y no puedo salir, bueno no importa en fin no me quedan ganas de nada.


Jueves, 24 de noviembre
Ja, ja, ja, ja, no lo puedo creer, Vicente me pidió el divorcio, me arruinó la esperanza de ser feliz con Julián obligándome a estar con él y ahora se va con otra a ser feliz, él me dice que estoy fea, gorda y que no sirvo para nada.
Es un monstruo, soy una estúpida, no tengo remedio, mi vida está jodida, arruinada por ese ¡Maricón!


27 de noviembre
Estoy cansada, pero ya he tomado una determinación, mi vida no es vida, es muerte en pie, es un vacío, ya sé que me he vuelto loca, sé que podría irme con Julián y pedirle una oportunidad para volver, pero ya es imposible, el no me podría soportar y no me podría mirar como estoy, solo le escribí una carta, se la mandé con una amiga, le dije a mi hija que la acompañara, nadie más que yo sabe de mi determinación, en la carta solo dice “Por favor cuida a mi hija”.
Adiós para siempre
Angélica.